Don José de San Martín
Nuestro Regreso
Aquí estoy.
Detenida ante mí misma.
Incapaz de moverme.
Paralizada ante la incógnita
De mi pregunta,
De mi incapacidad de responder
Atónita ante el panorama estéril
Inhabilitado de mi angustia...
Porque...
Busco aferrarme a un andamio,
A un portal, a un diseño
Que dibuje la faz de mi perfil
De mi esencia, de mi yo,
Ante la realidad brutal
De lo que he hecho
Construido, alimentado
Y expuesto ante mí misma.
Yo, ciudadana del país del olvido
De la negación, del desamparo!
Padre! Padre mío! Padre de la Patria!
Inocente ángel! Transparente corcel!
Plateada espada!
Múltiple héroe! Padre!
Quizás hayas cerrado los ojos
Para, ya, no ver?
Sí!
Eso es, posible, factible, inevitable
Que tu mirada se haya vuelto
Hacia el silencio
Para que puedas descansar,¡por fin!
De la blasfemia, el olvido
La ingratitud parida
Desde tu suelo mismo
Desde tu lucha incierta!
Porque te hemos blasfemado
Y enterrado en vida
Desde lejos
Para no verte! Y así perderte!
En las oscuras muecas
Del exilio!
Yo, miserable, pequeña, inexistente
Te pido, te suplico
Que una vez más
Eleves tu perfil desde el espacio
Y consientas nuevamente
En perdonar, de nosotros,
El Pecado!
San Martín! Padre de la Patria!
Incólume! Glorioso mártir!
Ayúdanos a elevar
Desde los restos de nuestra obra horrenda,
La magnitud
De TU PERDÓN
Que encienda
NUESTRO REGRESO
Hacia tu puerta!
Ginamaría Hidalgo
Buenos Aires, Noviembre 8, 2002
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